domingo, 24 de noviembre de 2013

El Vocativo

           Se denomina vocativo a la herramienta gramatical que se emplea para invocar, nombrar.
            El vocativo suele ser el nombre propio de una persona, de forma que se utiliza a menudo, por ejemplo al decir:
Ven aquí Juan
Estate tranquilo, Pedro
¿Qué comida vas a pedir, Teresa?
            El vocativo es cumplido de forma natural por los nombres propios y los pronombres de segunda persona. Pero también los nombres comunes pueden cumplir esta función, en especial, cuando denotan alguna propiedad del locutor, como la edad (niño, joven, muchacho, abuelo, etc.), la profesión (doctor, profesor, conductor, etc.) o el rango (majestad, señoría, capitán, ministro, etc.).
            Ejemplos:
            ¡Qué bien nos la pasamos ayer, abuelo!
            ¿Qué le pasa, profesor?
            ¿Cómo ha ido el día, capitán?
            Lo que usted diga, majestad

            En cuanto a la posición en la oración, el vocativo puede ir en cualquier lugar, tanto al principio, a mitad de la oración o al final de la misma.  Tiene la particularidad, en general de ir rodeado por comas. Al tratarse de un elemento con intención externa a la propia oración, se interrumpe el fluir de la misma, por lo tanto es normal que se haga una pausa gramatical al pronunciar el vocativo.


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